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Fany en Colombia

En Colombia, el sindicato de trabajadores y trabajadoras del sector sanitario privado, Sintrasaludcol, con el apoyo de UNICARE y UNI Américas, cuenta en menos de cuatro años con más de 10.000 miembros y ha negociado 13 convenios. UNI ha trabajado con el sindicato para hacer este crecimiento sostenible a través de planificación estratégica, formación y financiación de campañas de organización en las ciudades más importantes de Colombia.
Fany en Colombia
Fue durante una clase de derecho en la escuela nocturna que Luz Fany Zambrano Soracá se dio cuenta de que su empleador le había hecho firmar un contrato ilegal. El contrato, que prohíbe la sindicalización, había sido redactado por SaludCoop, el mayor proveedor privado de atención médica de Colombia. Los empleados de SaludCoop fueron objeto de acoso por parte de los gerentes, siendo sobrecargados de trabajo, negándoseles las vacaciones y sufriendo constantes accidentes laborales. Las quejas fueron acogidas con despidos y los últimos empleados de SaludCoop que habían intentado formar un sindicato habían sido objeto de despidos masivos tres años antes en 2008.
Cuando SaludCoop se vio envuelto en un escándalo de corrupción y mala gestión y fue asumido temporalmente por el gobierno colombiano, se vislumbró una breve oportunidad de organización. La cólera creció cuando los propios directivos que habían obligado a los trabajadores a renunciar a su derecho de sindicalización, formaron su propio sindicato patronal para protegerse tras el escándalo.
Establecida en la pequeña ciudad colombiana de Sogamoso, Fany decidió actuar, reunió en torno a ella a un grupo de mujeres, empleadas de todos los niveles de SaludCoop, y juntas decidieron crear un sindicato. El 24 de mayo 2011 se creó Sintrasaludcol con solamente 26 mujeres miembros.
Este fue el comienzo de una lucha constante no sólo por los derechos de los trabajadores y trabajadoras de la salud en Colombia, sino por la salud de millones de colombianos. Una lucha que ha enfrentado el movimiento mundial de austeridad, que busca destruir la sanidad pública reduciendo los salarios y las condiciones en el sector privado. Fue una lucha que traería consigo intimidación por parte de la dirección, despidos sexistas por otros dirigentes sindicales e incluso tentativas de secuestro y amenazas para la vida de Fany y de su familia.
La intimidación se inició de inmediato, los miembros fueron blanco de los directores, objeto de amenazas e intimados a renunciar al sindicato. El Ministro de Trabajo se negó a reconocer al joven sindicato y una noche Fany se encontró atrapada en el edificio, no la dejarían salir a no ser que renunciase al sindicato. Ella se negó y, en cambio, optó por organizar una gira nacional, utilizando su tiempo personal de vacaciones. La gira se propuso expandir Sintrasaludcol a otras ciudades además de Sogamoso, pero Fany descubrió que estaba excluida de las clínicas y que la gente tenían miedo de ser vista hablando con ella.
Había que cambiar de táctica, ahora sabía que había una desesperanza en todo el país para el sindicato, pero también que la intimidación era demasiado profunda para que las tácticas normales funcionasen. En este momento la organización en sindicatos pasó a la clandestinidad. Los miembros potenciales fueron contactados en línea a través de sitios de medios sociales, donde ninguno de los directores podía ver el intercambio. Los formularios de adhesión fueron escaneados, enviados de acá para allá y Fany y su equipo pasaron sus noches imprimiendo una pila cada vez mayor de formularios de afiliación completados.
El proceso funcionó bien, se creó una masa crítica y Sintrasaludcol cubre ahora 74 ciudades y cuenta con más de 10.000 miembros con Fany como presidenta del sindicato. "Desde el principio soñaba con un sindicato nacional", explica Fany. "Mucha gente pensó que estaba loca, pero cuando empezamos a obtener resultados y éxito, la gente comenzó a creer en este sueño que era Sintrasaludcol".
El sindicato cubre a todos los empleados y empleadas de SaludCoop, lo que significa que porteros y limpiadores son miembros junto con médicos y neurocirujanos. Su base de miembros amplia ha traído puntos fuertes y retos. Definir una lista de reivindicaciones que incluyese a todo el mundo era uno de esos retos, como lo es la actitud de algunos médicos que creen que están por encima de los trabajadores de servicios generales. Sin embargo, con paciencia, y a veces impaciencia, Fany ha explicado y demostrado que, de hecho, los médicos también son trabajadores, que se enfrentan a las mismas largas horas de trabajo, turnos adicionales, comparativamente bajos salarios y a hacer malabarismos con trabajo múltiple como todos los demás, además de que los médicos necesitan al resto del personal porque está más dispuesto a ir a la huelga y a efectuar el trabajo administrativo del sindicato.
El punto fuerte de Sintrasaludcol ha sido la unidad y la capacidad de los miembros del sindicato de apoyarse mutuamente en todas las áreas, una unidad que se ha extendido más allá de los trabajadores. Hubo un conflicto a raíz de que el personal clínico no había percibido su salario por tres meses, Sintrasaludcol explicó a los pacientes lo que estaba sucediendo y cuando los equipos de televisión acudieron a filmar una protesta, no encontraron solamente al personal de la clínica, sino también a los pacientes indignados que se habían presentado fuera para unirse al personal y entonar el lema "¡Deben pagar a sus trabajadores!" No es de extrañar que estos pacientes estuviesen tan alarmados, nadie quiere personal médico que no haya comido debidamente y que esté preocupado por pagar el alquiler.
Esto no quiere decir que haya sido fácil. La construcción de un sindicato siempre es difícil, pero en un país como Colombia puede costar la vida. Lo que Fany quiere para sus compañeros de trabajo son cosas tan sencillas como horarios decentes y medidas de seguridad para evitar accidentes de trabajo. Pero esta búsqueda de normas básicas ha redundado en amenazas telefónicas anónimas apremiando a Fany a que pusiese término a lo que está haciendo con el sindicato y diciéndole que se conocía su identidad y la identidad de sus hijos. El atentado más serio a su seguridad fue un intento de secuestro mientras ella estaba en camino para hablar en un mitin. El ataque quedó frustrado por la intervención de un grupo de estudiantes de secundaria que vio lo que estaba pasando y provocó tal clamor que el agresor huyó.
Este clima peligroso es algo que Fany se niega a ahondar, cuando piensa en él se da cuenta de que la motiva a trabajar aún más duro por el cambio. Otro factor de motivación ha sido la superación de los estereotipos de género en Colombia. Al principio, la falta de apoyo, los comentarios despectivos y la falta de fe que Fany experimentó incluso por parte de algunos de sus compañeros dirigentes sindicales fueron desalentadores y deprimentes. Pero describe cómo, una vez que pasó la tristeza, sintió cólera y ésta la impulsó a seguir adelante: "Ahora somos mucho más grandes y algunas de las personas que no me respaldaban, ahora me miran de manera muy diferente".
El desafío de Sintrasaludcol ha sido difundir esta confianza a las miles de jóvenes mujeres que constituyen sus filas, educarlas acerca de sus derechos y convertirlas en activistas, organizadoras y líderes por derecho propio. “El reto es”, dice Fany, "quitar el miedo y dejar que los nuevos miembros sepan que no están solos, que tienen compañeras y compañeros sindicales que los apoyan en todo el país".
Hoy esa unión familiar es global. La adhesión de Sintrasaludcol a UNI Global Union fue obra de Adriana Rosenzvaig, Secretaria Regional de UNI Américas. Es una colaboración que ha sido fundamental para el éxito de Sintrasaludcol: "Ser parte de una organización como UNI nos da la confianza y la credibilidad que nosotros no podríamos tener otra manera," explica Fany. "Como nuevo sindicato es bueno ser parte de un sindicato mundial que ha atravesado muchas de estas situaciones antes y puede prestar orientación y apoyo." Algo que reviste particular importancia dado que Sintrasaludcol actualmente sólo tiene tres personas a tiempo completo y un contador a tiempo parcial.
El trabajo de Sintrasaludcol está en oposición directa a los que buscan destruir la asistencia sanitaria pública a favor de un sector privado, en el que los trabajadores cobran menos y se ahorra dinero en detrimento de los pacientes y el personal. En cambio, está elevando los estándares para los trabajadores y las trabajadoras y los y las pacientes en todos los ámbitos e incorporando la voz de los trabajadores de la salud en el proceso decisorio.
Como era de esperar, las metas de Sintrasaludcol para el futuro son ambiciosas. "Queremos convertirnos en el sindicato mayoritario en todos los lugares de trabajo SaludCoop", explica Fany. "Una vez que hayamos conseguido eso, queremos unir a todos los trabajadores de la salud en Colombia".