News
Una nueva federación en Chile

En Chile, uno de los mayores problemas que limitan el crecimiento sindical es la fragmentación extrema del movimiento sindical. Esta fragmentación es el resultado directo de las leyes aprobadas durante la dictadura en Chile para debilitar el poder de los sindicatos. UNI ha trabajado para ayudar a más de 20 sindicatos en el sector privado de la salud a crear una nueva federación para afrontar los retos de mejorar las normas y organizar en las clínicas privadas. Esta federación permitirá a estos sindicatos coordinar la negociación con empleadores comunes y aunar recursos para financiar campañas nacionales de organización.
_________
Durante la primera de las entrevistas con Cecilia Grau ocurrió una tragedia que hizo que se tuviera que ausentar, un duro recordatorio de la importancia continua de los sindicatos. Una mañana a principios de marzo de 2015, dos trabajadores de una clínica privada en Santiago y un contratista externo murieron al abrir una fosa séptica abandonada y ser golpeados por una acumulación de gas tóxico que les causó un colapso pulmonar.
“Las clínicas deberían tener un programa de mantenimiento periódico para ocuparse de cosas de este tipo”, explicó Cecilia una semana más tarde, añadiendo que esta clínica no forma parte de su federación y que no tiene un sindicato porque los trabajadores y trabajadoras están actualmente demasiado asustados para formar uno. “Los sindicatos desempeñan un papel clave como ‘inspector general’ controlando los riesgos para la salud en el trabajo; sin ellos no hay nada”.
“Es indignante que una organización que se supone que proporciona atención sanitaria a la comunidad provoque la muerte de sus propios trabajadores y trabajadoras”, añadió Claudio Aravena, coordinador en Chile para UNI Global Union. Hay una investigación en curso del incidente pero Cecilia y Claudio creen que es probable que las causas penales sean reemplazadas por un acuerdo extrajudicial civil entre la clínica y las familias.
Sin embargo, la creación de una red sindical que pueda proteger a los trabajadores y trabajadoras en el sector sanitario privado se ve obstaculizada por la fragmentación dentro del sector. Los sindicatos están organizados por empresa y es común que haya varios sindicatos dentro de cada empresa y cada clínica. En un lugar de trabajo con 2.000 empleados puede haber cinco sindicatos diferentes. Las clínicas también están divididas en sociedades separadas y todavía existen divisiones adicionales entre personal ‘profesional’ y ‘no profesional’.
Esta división es un vestigio de la dictadura de Pinochet, un régimen brutal que estaba firmemente a favor del neoliberalismo y en contra de los trabajadores. Antes de la dictadura, los trabajadores y trabajadoras negociaban sector por sector y tenían lo que Cecilia describe como “un contrato de base para la atención sanitaria”. Ahora la ley favorece a los empleadores y la fragmentación y cada grupo debe negociar por sus propios intereses.
En 1980, Cecilia empezó a trabajar en la Clínica Alemana en Santiago como secretaria en la sala de urgencias; la clínica acababa de conseguir sindicalizarse tras su tercer intento. Habiendo sido una activista estudiantil, se puso en contacto con el movimiento sindical. Para 1986 ocupaba un cargo electo de dirigente en el Sindicato Nº 1 para Clínica Alemana. Cecilia describe el sector en la década de los ochenta como un sector pequeño con buenos salarios; ahora, 25 años después del fin de la dictadura, es un sector enorme donde los empleos están mal remunerados y son precarios.
En este contexto, en noviembre de 2014, se tomó la decisión de relanzar una federación de sindicatos de la salud moribunda y crear FENASAP, tal y como es actualmente. Fue un plan desarrollado con el apoyo de UNI Global Union. Adriana Rosenzvaig, Secretaria Regional de UNI Américas, describe el encuentro con Cecilia hace tres años: “Empezamos a preguntarle sobre los otros sindicatos en los diferentes hospitales. Dijimos: ‘¿Crees que tenemos que coordinar a todos?’ Cuando dijo que sí, empezamos a trabajar con ella para convocar a otros sindicatos a una reunión”. Más de 100 dirigentes asistieron a la reunión y Adriana describe que dejó a la gente preguntándose por qué no se habían reunido antes.
“La federación es un ejemplo real de ‘Sí se puede’, lo que significa sí, podemos juntos; sí, podemos dejar nuestras diferencias de lado y crear unidad”, explica Adriana. “La nueva federación envía un mensaje firme no sólo a los trabajadores y trabajadoras en el sistema de asistencia sanitaria, sino a todos los trabajadores y trabajadoras del país. UNI fue el puente, pero fueron mujeres fuertes y respetadas las que tuvieron la determinación de construir algo nuevo”.
El reto ahora es crear una federación del sector sanitario privado que pueda ser una plataforma fuerte para coordinar la negociación colectiva y una voz más importante para participar en un diálogo nacional sobre el sistema sanitario. Actualmente, la federación representa a los cinco mayores sindicatos de la salud privada en Chile que cuentan con un total de 6.000 miembros. Cecilia está esperando a que otros 20 sindicatos celebren sus asambleas y voten si se afilian a FENASAP. Su trabajo actual incluye viajar por Chile para hablar con sindicatos sobre la federación y animarles a afiliarse. “El sector no se ha organizado desde la década de los ochenta cuando era muy pequeño”, explica. “Ahora es muy grande, así que tenemos que organizarnos para tener una voz”
Conociendo un poco la historia de Cecilia, las semillas de FENASAP se plantaron hace mucho tiempo. Cuando era estudiante vivía con su familia en la ciudad de Concepción, un lugar donde, cuando Salvador Allende fue derrocado por Pinochet en 1973, la represión se sintió especialmente. Muchas personas, como el hermano de Cecilia, fueron encarceladas en estadios o desaparecieron o fueron torturadas. La misma Cecilia fue detenida e interrogada como líder estudiantil, en gran medida porque parte de su labor como líder había sido formar una federación de estudiantes de grupos con ideas afines para impulsar reformas.
Los años de la dictadura, entre 1973 y 1990, fueron una época en la que la represión casi ilegalizó por completo a los sindicatos. Asimismo, fue una época en la que se purgó el sistema sanitario público de todo aquel que se considerara una amenaza izquierdista para el régimen, un giro del destino que envió a trabajadores y trabajadoras activistas del sector sanitario público a empleos en el sector privado proliferante donde empezaron a organizarse.
Durante la dictadura no había acceso al gobierno u otras organizaciones sindicales nacionales. Trabajar en el área de los derechos laborales era una lucha “compleja y arriesgada” en la que dirigentes sindicales como Tucapel Jiménez fueron asesinados. Aunque los trabajadores y los empleadores podían entablar negociaciones, se reprimía cualquier acto público, como las manifestaciones. “El movimiento sindical estaba muy fragmentado”, explica Cecilia. “Los acuerdos entre el sindicato y el empleador se tenían que celebrar discretamente, no podía existir un movimiento más grande”.
También existía “una amenaza flotante” contra todos los miembros del sindicato. Se intentaba aislar a los empleados y empleadas sindicalizados; la propia Cecilia fue enviada a trabajar en un sótano y después a un consultorio donde no tenía contacto con otros empleados. No había recurso a la justicia cuando el mecanismo de quejas llevaba en última instancia al gobierno de Pinochet.
Ahora que la dictadura ha sido derrotada y que se ha elegido a un gobierno de izquierdas en Chile, hay grandes reformas laborales en el horizonte. Sin embargo, esto no significa que podemos relajarnos. Las condiciones salariales y laborales son las dos cuestiones clave para la federación junto con algo que Cecilia describe como “una nueva oleada de represión”. Grandes sociedades de cartera privada administran muchas de las clínicas, empresas privadas que no están a favor de reformas laborales que puedan poner trabas a sus beneficios. Así, se están tomando medidas contra los trabajadores y trabajadoras, como despidos, alteración de sus turnos y retención del pago de horas suplementarias, todas ellas diseñadas para reprimir a los trabajadores y, por supuesto, impedir que se organicen.
Tras años de represión y resistencia, Cecilia está preparada para este nuevo paso. Recordando momentos del pasado se acuerda de cómo: “Durante la dictadura, a pesar de la represión, la gente tenía que avanzar y los movimientos estudiantiles y sindicales lo hicieron. Cada vez que se llevaba a cabo una nueva acción se producía una nueva oleada de represión y se asesinaba a dirigentes sindicales, pero seguimos avanzando”.
Cecilia está segura de que la nueva federación nacional seguirá avanzando como medio para que los trabajadores y trabajadoras hagan frente a esta represión y se organicen para un futuro mejor para los trabajadores y trabajadoras sanitarios de Chile.
by Tansy Hoskins.